Solo 12 ganaderías de más de 400 cabras y sin territorio de pastoreo, así es la situación del caprino extensivo en La Vera

En la comarca de La Vera tan solo quedan 12 ganaderías de cabras con más de 400 cabezas y su subsistencia está en peligro porque no hay territorio de pastoreo. Así de contundente se manifestó la cabrera verata Ana Isabel Sánchez en la jornada sobre ganadería extensiva que se celebró en Aldeanueva el pasado 14 de octubre.

Ana Isabel, cabrera desde hace más de treinta años en diferentes ubicaciones de La Vera y Campo Arañuelo, considera que es imposible que haya un relevo generacional básicamente porque no hay territorio de pastoreo seguro y fijo.

«Cómo vamos a subsistir si no hay territorio de pastoreo. Si hemos perdido la capacidad de ordenación del territorio y de su uso. Cada gestión que se hace va en perjuicio de la ganadería extensiva. A veces no queda más opción que tener pequeñas ganadería de ciento y pico de cabezas y una quesería artesanal en régimen de semiextensivo, que tampoco es tan malo, siempre y cuando no utilice el recurso hídrico de un pozo de sondeo. Además, no solo tenemos un problema con el territorio es que en unos años nos vamos a matar por el agua dulce”.

Ana Isabel Sánchez, Cabrera de La Vera

¿Por qué hemos llegado a esta escasez?

“Cada vez hay menos territorio porque se están vendiendo fincas para su uso como cotos de caza legal. La actividad cinegética ha reducido muchísimo el acceso a zonas de pastoreo. Nosotros, por ejemplo, hemos estado 12 años en una finca a 4 km de Almaraz. Al final, el dueño decidió vender la finca a un importante consorcio empresarial y pusieron un coto de caza con ciervos, jabalíes y gamos, tienen hasta gamos albinos, aunque creo que a los gamos solo los miran. Fuera ganadería de vacuno y caprino. Cinco familias fuera por un coto de caza de lujo. En Campo Arañuelo la mayor parte del territorio es privado”

Eso ocurre con terrenos privados pero ¿qué pasa con los públicos?

“En terreno público también ha habido mucho descenso de uso libre para la ganadería por algo que se llama CAP, Coeficiente de Admisibilidad de los Pastos. Este tema es fundamental porque de ella depende la recepción de ayudas como la Política Agraria Común (PAC) u otras subvenciones. También necesitamos que los ayuntamientos nos escuchen y nos proporcionen una zona de pastoreo. Basta con un porche de protección de intemperie con un voladizo para que no ente agua y que sea de hierro. Para eso no hace falta informe de impacto ambiental, no se utiliza ni cemento ni ladrillos”.

Además de la falta de territorio, Ana Isabel también se queja de la imposibilidad de que cabras, vacas y ovejas puedan pastorear juntas.

“El pastoreo conjunto en una zona acaba con los matorrales impidiendo que se convierta en selvática. Los tres granados juntos siempre han controlado la vegetación del territorio. Lo que estamos viendo ahora es que además de no tener territorio tampoco podemos juntarnos debido a las pruebas de sanidad animal y no disponer de números independientes de explotaciones ganaderas. Por tanto, olvídate de hacer pastoreo conjunto porque el que tiene vacuno no quiere ni oír a las cabras en la misma dehesa”.

La ganadería extensiva, además de favorece el entorno a nivel social, cultural y económico, es una poderosa herramienta de prevención de incendios porque el ganado limpia los montes.

“Donde no hay cabras no hay paraíso. Si un territorio no se quema porque hay cabras, sin duda hay que poner un sueldo medioambiental a los cabreros/as o vaqueros/as. Un solo euro en prevención de incendios ahorra 500 en extinción. Es para plantearlo”.

Ana Isabel Sánchez, Cabrera de La Vera

La de cabrera es una vida dura y Ana Isabel no quiere eso para sus hijas.

“Yo no quiero a mis hijas en una casa sin agua corriente ni luz eléctrica. Tampoco hay territorios rurales inteligentes, yo estoy en la arteria principal de entrada a la Vera desde campo Arañuelo y no tengo internet ni en la nave ni en casa, y sin embargo yo estoy obligada a gestionar todo telemáticamente”.

¿Por qué no hay unión de los ganaderos para solucionar estos problemas?

“Intentamos unirnos en 2016 con el tema de las pruebas de tuberculosis. Algunos nos unimos y conseguimos que se pospusieran las pruebas, a todo el caprino, durante unos meses. Hay factores relacionados con las personas, que algunas no ven más allá de su barbilla, y otros factores objetivos como las distancias geográficas y el escaso tiempo del que disponemos. Hay que tener en cuenta que pastoreamos 6 o 7 horas al día”.

¿Os ayudan los sindicatos agrarios?

“Mientras reciban subvención gubernamentales, los sindicatos agrarios nunca van a representar ni a los agricultores ni a los ganaderos, van a representar al gobierno porque reciben más de ellos que de las cuotas”.

Según datos de la Fundación Entretantos en el 2.000 había 35.000 cabras en La Vera, en 2015 había 13.000 y estiman que actualmente habrá unas 11.000. La jornada fue organizada por Ecologistas en Acción Extremadura.

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