Jarandilla de la Vera vivió anoche uno de los momentos más destacados de sus fiestas en honor al Santísimo Cristo de la Caridad. La Plaza de la Constitución congregó a una multitud de vecinos y visitantes para escuchar el pregón de fiestas, protagonizado por la peña ‘Casi 300’, que ofreció un discurso cargado de emoción y de amor por la tierra.
La concentración de las peñas comenzó sobre las diez de la noche al son de la charanga ‘Al Compás’. Antes del pregón intervino el alcalde, Fermín Encabo, quien lanzó un mensaje de unidad y futuro para el municipio. «Vamos a seguir unidos para que Jarandilla siga creciendo como pueblo y todos nosotros como personas. Sigamos siendo acogedores con los que nos visitan y siempre desde el respeto mutuo», señaló.
El regidor tuvo también palabras de agradecimiento para el concejal Pablo López, por su implicación y la labor que desarrolla por el municipio, así como para los trabajadores del Ayuntamiento y para las personas y cuerpos de seguridad que durante estos días trabajan para garantizar el normal desarrollo de las fiestas.
Encabo quiso dedicar asimismo un reconocimiento especial a las peñas destacando su contribución a estas celebraciones: «Gracias a las peñas que llenáis de colorido todos los años esta plaza; sois el alma de estas fiestas».

Cuatro reglas para disfrutar de las fiestas
El momento más esperado de la noche llegó con el Pregón 2026, a cargo de dos integrantes de la peña ‘Casi 300’. Desde el balcón del Ayuntamiento, las pregoneras ofrecieron un discurso muy personal, en el que reivindicaron el valor de las peñas como espacios de amistad y convivencia.
«Una peña es un refugio, un lugar donde la amistad se vuelve familia elegida; es una mesa donde siempre cabe una silla más, el plato que se comparte y la mano que se extiende cuando las cosas vienen mal… Jarandilla, si lo pensáis bien, es una gran peña gigante», afirmaron.
La intervención puso así el foco en aquello que va más allá de la propia celebración: los vínculos que se crean entre generaciones y el sentimiento de pertenencia a un pueblo que, durante estos días, se transforma y se reúne alrededor de sus tradiciones.
Las pregoneras quisieron además proponer a los asistentes un particular «pacto» para estas fiestas, basado en cuatro reglas.
La primera, dejar aparcados el trabajo y las preocupaciones hasta que se apague la última luz de las fiestas. La segunda, convertir a quienes visiten Jarandilla durante estos días en «miembros honorables» del pueblo. La tercera invitaba a que los abrazos fueran fuertes y las risas sonaran alto, «para que se oiga en toda la comarca que en Jarandilla estamos de fiesta». Y la cuarta apelaba al cuidado mutuo y al respeto entre generaciones, especialmente hacia los mayores, así como a la responsabilidad de transmitir a los más pequeños el amor por Jarandilla.






De la Plaza de la Constitución a la ermita
Tras el pregón y el tradicional chupinazo, las peñas y el numeroso público congregado en la plaza emprendieron la comitiva hasta la ermita del Santísimo Cristo de la Caridad, donde tuvo lugar la bendición.
La noche terminó así con una multitud acompañando a las peñas hasta la ermita, en una jornada marcada por la emoción, la participación y el protagonismo de unas peñas que siguen siendo uno de los grandes motores de las fiestas de Jarandilla. Las celebraciones continúan estos días con un amplio programa de actividades.



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