La valverdana Marina Fernández ha creado una gama de lámparas fabricadas con calabazas cultivadas en La Vera. Con el nombre de Harvesting Lamps, la arquitecta verata da un paso más en su apuesta por el respeto al medio ambiente.
Las calabazas de Harvesting Lamps han sido cultivadas durante cerca de seis meses por un agricultor de la Comarca de La Vera, en la Sierra de Gredos. También se han secado al aire durante algunos meses más y posteriormente se han tallado a mano.
Las calabazas ofrecen cáscaras orgánicas, ligeras y resistentes. Su piel exterior es tersa e hidrófuga y la pulpa interior, al secarse, mantiene su forma estable durante años.
Los colores de los acabados son biodegradables, es decir, que no emiten Compuestos Orgánicos Volátiles (COV). Por otra parte, los componentes tecnológicos se pueden separar para facilitar su reparación y apropiado reciclaje.





En declaraciones a nuestro diario, Marina Fernández, desvela que estas lámparas son el resultado de su deseo de trabajar con productos cultivados en La Vera:
«Estas lámparas son la continuación del trabajo que vengo realizando, desde hace años, diseñando objetos, espacios e instalaciones con materiales y procesos de producción sostenibles que pretenden mejorar nuestra relación con el entorno. Es el de Tejiendo la calle, reutilizando plásticos, o Donde habitan las flores, jardín de pequeñas estructuras realizadas con impresión 3d de bioplásticos. En esta ocasión quería trabajar a mano con un material cultivado en la Vera: calabazas. Tallándolas con formas que nos conectan, también, con ornamentos propios de la arquitectura tradicional de la zona».
Estas lámparas conectan con tradiciones, cuentos y leyendas, como las Jack-o’-lantern en Irlanda, las calabazas de Halloween en América del Norte, las guéne (linternas con remolachas) en Francia, las feralia lucem en Italia, y muchas otras a lo largo de la historia en diferentes lugares del planeta. Elementos que colaboran en ritos de cambio de estación.
Fotografías por Asier Rua.
