Kentucky, ese es el nombre de la nueva variedad de tabaco que se cultiva en el norte de Cáceres, que se paga a 10 euros el kilo y que podría convertirse en la nueva seña de identidad de las comarcas de Campo Arañuelo y La Vera. Es un tabaco especial para cigarros puros. El proceso de curado nos retrotrae a los antiguos secaderos, pero con el valor añadido del aroma que proporciona el ahumado con leña de roble y encina. 27 agricultores de la zona ya han apostado por el Kentucky.
Estamos en plena campaña de recolección del tabaco y junto a Rubén Martín, gerente de COTABACO, hemos visitado algunas plantaciones de Kentucky y los secaderos que se están utilizando para el curado de las hojas. También hemos conocido a Javier Arroyo, agricultor de Rosalejo que este año ha comenzado a cultivar. Ha puesto una hectárea con la que piensa recolectar 2.000 kilos.


Con este extenso reportaje os invitamos a conocer un producto que podría convertirse en la nueva seña de identidad de las comarcas tabaqueras del norte de Cáceres. Con el tabaco Kentucky se fabrican los puros Ambasciator Italico, los cigarros puros tradicionales italianos de alta calidad.



De hecho, la empresa que ha introducido este cultivo en nuestra zona es la italiana MOSI (Moderno Opificio del Sigaro Italiano S.r.l), que posé sus propias plantaciones en la provincia de Verona, pero también compra tabaco en EE.UU. y ahora en Cáceres. Según Rubén Martín, el próximo año MOSI lanzará cajetillas con las banderas de España y Extremadura. El objetivo, a largo plazo, es fabricar los puros aquí. Actualmente, en España el único lugar donde se pueden comprar los puros Italico es en Canarias.
El laboreo
El laboreo de esta nueva variedad es sencillo y muy similar a la del tabaco Burley. Las semillas del Kentucky llegan desde Italia, se plantan en marzo y se trasplantan en el mes de mayo. Se recolecta la planta entera o bien de arriba abajo; se cortan tres o cuatro hojas, maduras, desde el tronco y se lleva al secado. Cada planta puede tener hasta tres recolecciones.
Se paga en función de la calidad. La hoja de mayor calidad es la que se emplea para lo que se denomina “capa” que es el envoltorio del cigarro. Debe ser una hoja grande, sin agujeros ni defectos. El resto de las hojas se usan como relleno y su precio es mucho menor. Por tanto, hay que tener muchísimo cuidado a la hora de recolectar. Una hoja de Kentucky puede medir más de un metro y pesar más de medio kilo.


El secado, lo más importante
El punto más importante de todo el proceso es el secado, que se puede realizar en un secadero tecnificado o tradicional. Este tabaco se cura con vapor y humo. En los secaderos se instalan grandes bandejas de hierro, unas con agua y otras que sirven para hacer la lumbre. El combustible es madera de quercus, bien en troncos, en virutas o en serrín.
En un secadero tecnificado el proceso de secado dura unos 12 días, en uno tradicional puede llegar a 25. Un secadero tradicional es el que se utiliza para el tabaco negro Burley, pero precisa de un sellado total de paredes y techo. El tecnificado es el que se ha creado especialmente para este cultivo. En ambos casos se realizan tres fases de secado. Una primera fase de amarillamiento con menos temperatura, 30 o 35 grados, en la que se utiliza serrín de quercus. Una segunda de amarronamiento que es cuando la hoja está negra, y una tercera fase, que consiste es dejarlo completamente seco, en estas fases se llega a los 50 grados y se utiliza madera en troncos.
Una vez que las hojas han alcanzado el grado óptimo de secado, se almacenan hasta la llegada del frío y las lluvias de otoño. El tabaco es muy hidrófilo y con la humedad ambiente es cuando se puede manipular. En el mes de enero el tabaco se envía a Italia para la fabricación de los cigarros puros.
El precio medio del kilo de tabaco Kentucky es de 10 €. Las hojas de capa pueden alcanzar hasta los 18 € kilo. Las de relleno pueden bajar de 10 €.


COTABACO, únicos y pioneros
Este proyecto de cultivo del Kentucky comenzó en 2021. El revulsivo fue la necesidad de proporcionar a los agricultores una alternativa ante los bajos precios del Virginia y el Burley. Así nos lo cuenta Rubén Martín, gerente de COTABACO.
«En 2021, el precio que percibía el agricultor de tabaco Virginia era de 2 euros o 2 eros y medio. A ese precio, al agricultor no le salía rentable, y menos si hablamos del pequeño minifundio. Un agricultor con cinco hectáreas no podía vivir con una producción de 3.500 kg por hectárea. Los costes eran superiores. Para esas pequeñas explotaciones había que buscar una solución. Con mano de obra familia, se pueden llevar perfectamente 3 o 4 hectáreas de Kentucky. El primer año, en 2022, hicimos una pequeña prueba, sin comercializar, simplemente una prueba agronómica, para ver si las condiciones climáticas, y otra agroecológicas para ver si se adecuaban al cultivo de esta variedad. Funcionó bien. El año 2023 ya hicimos siete hectáreas y nos fue bastante bien. Se cultivó en dos zonas geográficas, en Campo Arañuelo, concretamente en Tiétar y Barquilla, y La Vera, en Jarandilla. El precio medio que percibió el agricultor fue de 10 €. Pero, para conseguir ese precio hay que tener una calidad excelente».
¿Cuántas hectáreas se han cultivado este año y cuántos agricultores hay involucrados?
“Este año tenemos 55 hectáreas y 27 agricultores involucrados. Tenemos muchos jarandillanos y en una zona espectacular para el cultivo, la zona de Los Cotos. Por lo que sea, tiene unas características maravillosas. También tenemos en Rosalejo, en Tiétar, en Barquilla, en el Robledo de Losar, en Valdeíñigos e, incluso, en un pueblo cerca del Hervás”.
55 hectáreas ¿Cuántos kilos pueden ser?
“Depende porque hasta que no terminemos la campaña no lo sabremos. Pero entiendo que pueden salir a una media de 3.000 kg por hectárea. Unos como 140.000 o 150.000 kilos. Estimamos unos ingresos totales de 1.500.000 euros basándonos en las 55 hectáreas plantadas».
¿COTABACO es la cooperativa pionera o hay otras cooperativas que están trabajando con Kentucky? y ¿Cómo llega Cotabaco a interesarse por esta variedad?
«Aquí solo lo producen los agricultores de COTABACO. Como gerente de COTABACO viajo y me muevo bastante por el mundo de la comercialización del tabaco. En varias ferias internacionales oí hablar sobre este tipo de variedad. Tuve la suerte de conocer al cliente final, la multinacional Scandinavian Tobacco Group. Ellos me pusieron en contacto con el fabricante italiano de cigarrillos, con MOSI, y en un primer encuentro, que tuvimos en 2021, fructificó la prueba agronómica de 2022. Queríamos probar principalmente la rentabilidad económica del cultivo. El año pasado fue realmente buena y este año, con 55 hectáreas, tenemos buenas expectativas también”.
Volvemos al secadero tradicional
¿Los cigarros puros de kectucky se parecen a los puros habanos, a un Cohiba por ejemplo?
“No. El consumidor de este tabaco no es el consumidor de un puro Cohiba cubano. Es completamente diferente. Este puro es mucho más rústico, más fuerte que un Cohiba. La variedad de tabaco es completamente diferente. Esto es solo Kentucky. En cambio, un puro cubano lleva la variedad Burley cubana. El sabor es mucho más fuerte y también el olor. El Kentucky tiene un alto contenido en nicotina y deja un sabor con regusto a humo del quercus”.
Viendo todo el proceso, este cultivo tan novedoso nos retrotrae a los orígenes del tabaco negro en la zona ¿no? Volvemos al secadero tradicional.
“En efecto. Hemos vuelto 50 años para atrás. En el secadero tradicional utilizamos cuerdas, para colgar varias plantas, o bien las púas para colgar cada planta en los alambres. Hay dos tipos de secaderos, los tecnificados y los tradicionales. Secaderos tecnificados solo tenemos dos, el resto son tradicionales. Es cierto que hemos tenido que hacer ciertas modificaciones porque lo importante, dentro del secado, es que haya mucho humo y humedad en la cámara de secado. Por lo tanto, el secadero no debe tener ningún agujero. Los agricultores han tapado los agujeros con plásticos. Incluso hay secaderos de 150 metros forrados completamente de plástico. Con una pequeña inversión se puede conseguir un buen curado dentro de los secaderos tradicionales”.
¿Qué perspectivas tenéis? Es decir, ¿esto puede ir a mucho más?
“En principio nuestro cliente quería producir en España en torno a 200 hectáreas. El objetivo para este año iba a ser de 35 o 40 hectáreas y hemos escalado a 55. El año que viene se quiere plantar en torno a 60 o 70 hectáreas. Más es imposible porque necesitamos aprender. En Italia este producto se hace desde hace siglos. Nosotros todavía estamos aprendiendo y si no tenemos un apoyo técnico importante no podemos producir muchas más hectáreas”.
¿Han venido agricultores italianos a ayudaros?
“El primer año me desplacé yo a Italia a aprender. Estuve con varios agricultores. La verdad es que cada maestrillo tiene su librillo, pero en líneas generales todos hacen lo mismo. El segundo año conseguimos que nos visitaran agricultores y no ayudaron principalmente a secar, en el curado. El cultivo en campo es fácil. Y este año ha venido un técnico italiano durante varios días para darnos nociones básicas sobre el curado”.
Os dejamos el reportaje en vídeo:
