«Ha sido precioso, no me esperaba este reconocimiento y ha llegado a base de trabajo«, con estas palabras, «Dorín el zapatero», Teodoro Sánchez Gil, agradecía el Premio Picota 2024 concedido por el Ayuntamiento de Jaraíz en reconocimiento a su trayectoria profesional y por la promoción que ha realizado, durante muchos años, de su pueblo, Jaraíz.
La entrega del galardón tuvo lugar durante la gala del 50 aniversario de las Fiestas del Tabaco y el Pimiento. Durante el evento, la artista Paloma Paniagua recibió el premio del diseño del cartel de las Fiestas de esta año y el fundador de la protectora Adopta Mascotas Jaraíz, Carlos García, pronunció el pregón. La presentación corrió a cargo del periodista Juan Pedro Sánchez.
Teodoro Sánchez recibió el premio de manos del alcalde de Jaraíz, Luis Miguel Núñez, y la concejala y Primera Teniente de Alcalde, Monserrat López. Visiblemente emocionado dijo que no se lo esperaba y que se sentía muy orgulloso del premio y de ver en la gala a muchos de sus clientes:
“Ha sido precioso, no me esperaba este reconocimiento y ha llegado a base de trabajo. Estoy orgulloso, muy orgullosos de ver aquí a muchos de mis clientes. Tuve la oportunidad de irme a trabajar a Levante, pero no quise, dije que no. Yo quería tener mi negocio y hacer los zapatos yo mismo con mis manos”.
En su presentación inicial, Juan Pedro Sánchez, quiso resaltar la importancia del Premio Picota, que se entregan cada año en las Fiestas del Tabaco y el Pimiento:
“Sirve no solo para homenajear a personas destacadas, sirve, sobre todo, para que seamos conscientes de la calidad humana y de los valores que atesora cada una de las personas que van pasando por aquí. Con el paso de los años echaremos una mirada atrás y diremos fijaos la enciclopedia tan importante de personas relevantes”.
Posteriormente, realizó una amplia y detallada semblanza de Teodoro Sánchez y de su huella en Jaraíz.


Cuarta generación
Teodoro Sánchez Gil nació en un mes de noviembre del año 1935, casando con Angelita con “la caldererina” es padre de los hijos, Alejandro y José Luis. Pero a Teodoro se le conoce como por Dorín el Zapatero. Creció en la postguerra, a pesar de todo pudo ir a la escuela. A los 14 años se puso a trabajar, como era normal en aquella época. Es la cuarta generación de una familia de zapateros cuya saga comenzó en el año 1820 de la mano de su bisabuelo en la calle Sepulcro.
Se fue a hacer la mili y cuando volvió estudió y consigue el título de cortador, patronista y modelista de calzado. Sin saberlo, estaba consiguiendo algo fundamental para lo que vendría después, a partir de los años 80, que era ser capaz de encabezar la autoría de la artesanía carnavalera del calzado.
Jaraíz creció y volvieron los grandes carnavales. Tuvo que mudarse a la calle Vargas y abrir al público una tienda de calzado, aparte del taller. Él tuvo la gran idea de rescatar unos viejos patrones de su abuelo, los adaptó a unas formas y confeccionó unos zapatos de carnaval para su esposa Ángela y a partir de aquí fue una explosión de creatividad.
Además de artesano, era representante de calzado. Llevando varias marcas conocidas de diferentes tipos y viajaba por toda España.
El se enorgullece de contar con un modelo exclusivo, herencia de su familia, el modelo Angelito, que él ha depurado y perfeccionado. Un modelo que ya fabricaba su abuelo. Los zapatos de Dorín han viajado por todo el mundo, han acaparado numerosos premios y se han expuesto en museos.
Además de zapatero, Teodoro también ha desplegado una gran afición por los toros, es miembro destacado de la Asociación Taurina Jaraíz, por la música, formó parte de la Coral Jaraiceña hasta su desaparición, y por el fútbol, muchos recuerdan que fue taquillero en las primeras etapas del CP Jaraíz.
Durante la gala, también se entregó el premio del cartel de las fiestas a la cacereña Paloma Paniagua, quien se mostró muy orgullosa del premio y de vivir en Jaraíz.

El pregón por parte de Adopta Mascotas Jaraíz
La gala finalizó con el pregón a cargo Carlos García Garrido, fundador de la protectora Adopta Mascotas Jaraíz. Muy emocionado y al borde de las lágrimas, Garrido tuvo que interrumpir su discurso en un par de ocasiones. Dio las gracias al equipo de gobierno del Ayuntamiento por el reconocimiento y por todo el apoyo recibido.
García contó que la protectora se constituyó, como tal, en 2020 para dar cobertura legal a las adopciones y para que se realizaran de manera responsable.
“Todo comenzó cuando vimos el problema que había, en el pueblo, con los animales abandonados… Con mucho sacrificio, tiempo y esfuerzo pusimos en marcha unas instalaciones dignas para ofrecer comida, calor, cuidados y atención veterinaria a los animales. También realizamos mucho trabajo de difusión para encontrar personas que quisieran adoptar”.
Carlos García también resaltó que, tras estos años de trabajo, la protectora se está haciendo un hueco en el territorio nacional y son muchas familias que recorren cientos de kilometros hasta Jaraíz para adoptar.

