Destrozado el taller mecánico El Cristo de Jarandilla por la rotura de la balsa de La Maricana

El taller mecánico El Cristo, de Jarandilla, propiedad de Francisco Núñez, ubicado en la EX-119 ha quedado destrozado, según palabras de Núñez, como consecuencia de la rotura de la balsa del charco La Maricana. Tanto él como su mujer, Mari Ángeles Del Saac, que residen en el mismo edificio, tuvieron que ser rescatados de madrugada por los bomberos y la guardia civil.

En declaraciones a la emisora Cope de Navalmoral, Francisco Núñez ha relatado que a las cuatro de la madrugada oyó un ruido muy fuerte y se levantó:

«Al levantarme he visto que los coches que yo tenía allí se movían golpeándose los unos con los otros hasta una nave que hay enfrente. Unos han caído a la garganta, otros se han metido en la nave. Como lo de Valencia. Ahora entiendo más lo de Valencia».

De la noche a la mañana se ha quedado sin su negocio, el taller está destrozado:

«Esto está destrozado totalmente, aquí ya no puedo trabajar. De la noche a la mañana, ya no tenemos nada. No hay ni una máquina. Ha arrancado la puerta de atrás y la puerta delantera y han salido las máquinas por delante. La máquina de soldadura, que está sujeta por el cable de electricidad, es la única que ha quedado. Agradezco a los bomberos y a la guardia civil que nos han rescatado y estamos bien. Está todo destrozado, pero por lo menos estamos vivos».

Su hija, Patricia Núñez, ha podido conversar con el consejero de Presidencia, Interior y Diálogo Social, Abel Bautista, quien ha visitado hoy la zona. Ahora, corresponde a los damnificados dar parte a los seguros. Una vez que los peritos emitan sus informes, la Junta de Extremadura adoptará las medidas que correspondan. Con respecto a la última revisión de la balsa, que se realizó en 2022, Bautista ha manifestado que algunos afectados se preguntan las razones por las que no se revisó en 2023 y en 2024.

En declaraciones a los medios de comunicación, Bautista ha comentado que la balsa ha aliviado 310 metros cúbicos de agua debido a la rotura. Ese alivio de agua se ha producido lentamente y en varias horas, lo que ha permitido que los daños no sean mayores.

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