Un año más, miles de personas acuden a Valverde para vivir el sobrecogedor ritual de Los Empalaos

Un año más, miles de personas se han congregado hoy de madrugada en Valverde de la Vera para vivir la experiencia de Los Empalaos, un ritual ancestral que sobrecoge por la devoción y el sacrificio de los penitentes.

El buen tiempo de esta Semana Santa se ha dejado sentir incluso de madrugada. Con una temperatura sumamente agradable, las calles de Valverde se han visto desbordadas de visitantes y ha favorecido una nutrida participación de empalaos y nazarenos/as.

Este año hemos tenido la oportunidad de ver vestir a un penitente forastero. Aunque el ritual es profundamente local, se permite que un hombre de otra localidad cumpla su manda. En esta ocasión, se trataba de un talaverano que ya conocía el rigor del madero por años anteriores y que, una vez más, acudía a Valverde para cumplir su promesa.

La Cofradía de los Hermanos Empalaos le facilitó el atuendo necesario. El proceso fue ejecutado con precisión por los propios cofrades, respetando la estricta norma de que solo manos expertas —ya sean de la hermandad o familiares directos— pueden ceñir la soga y colocar los diferentes elementos rituales.

Vestir al Empalao

Descalzo y vestido tan solo con una enagua de mujer comienza el proceso de ceñir la soga al Empalao. Una cuerda de esparto envuelve el torso y los brazos del penitente, fijándolos al madero que se coloca sobre los hombros. Este proceso requiere gran precisión para no cortar la circulación más de lo necesario. En la espalda, se atornillan al madero dos espadas cruzadas, que añaden peso y simbolismo.

Del madero cuelgan las vilortas, una a cada lado. Son las encargadas de romper el silencio del Vía Crucis con su tintineo.

Un familiar cercano le cubre el rostro con un velo blanco transparente y coloca una corona de espinas sobre su cabeza.

Silencio y Fe

Una vez listo, el Empalao sale a la calle para recorrer las 14 estaciones del Vía Crucis. No va solo; le acompaña un Cirineo, una persona de confianza que porta un farol para iluminar el camino y le asiste si pierde el equilibrio, ya que el Empalao no puede levantar la cabeza ni hablar durante el trayecto.

Al llegar a cada una de las cruces del recorrido, el penitente se arrodilla en señal de respeto y realiza una oración silenciosa.

Uno de los momentos más emocionantes ocurre cuando dos empalaos se cruzan. Ambos se arrodillan el uno frente al otro en una reverencia, considerada el acto de mayor afecto y respeto mutuo en el ritual.

Los Nazarenos y Nazarenas acompañan el Vía Crucis vestidos con túnicas moradas y, en el caso de las mujeres, muchas procesionan descalzas y cargando una cruz al hombro para cumplir sus propias promesas o «mandas». Desde los años 70, la participación femenina como nazarenas es una parte fundamental de la tradición.

Os dejamos con las imágenes de una noche donde el tiempo se hizo soga y el silencio, oración:

Ser Empalao

Ser Empalao es un acto de penitencia personal, una «manda» o promesa hecha ante Dios por un favor recibido o una petición personal. Es una tradición de raíces medievales, vinculada a la Cofradía de Nuestro Señor Jesucristo del siglo XVI.

Durante el siglo XVIII, bajo el reinado de Carlos III y bajo la influencia de la Ilustración, se promulgaron leyes que prohibían los «disciplinantes» y las penitencias públicas excesivas por considerarlas propias de una fe «bárbara» o poco decorosa. Sin embargo, el pueblo de Valverde mantuvo viva la llama de forma clandestina o bajo la protección de la tradición oral, logrando que el rito llegara intacto hasta nuestros días.

Documental en la plaza

Este año, la plaza de Valverde se convirtió en un centro de interpretación vivo gracias a una pantalla gigante que proyectaba el documental “Empalaos” de Iria Sanjurjo, permitiendo a los visitantes comprender la profundidad psicológica de la «manda».

Entre el gentío, pudimos ver a la actriz Maru Valdivielso, quien mantiene un vínculo estrecho con la comarca de la Vera desde 2018 y reside en Valverde desde principios de 2025. La actriz, conocida recientemente por su papel en la serie Pura Sangre, compartió momentos con la alcaldesa, Esperanza Mayero, integrándose como una vecina más en esta noche de misticismo y tradición.

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