El Centro de Innovación Territorial Circular FAB de Jarandilla de la Vera celebra su primer año de vida con un balance que supera las expectativas iniciales. Lo que nació como una apuesta de la Diputación de Cáceres por descentralizar la tecnología, se ha convertido hoy en un punto de encuentro imprescindible para artesanos, agricultores y jóvenes talentos de la comarca.
Un año de «fabricación» de oportunidades
Desde su inauguración, el centro ha perseguido un objetivo claro: que el mundo rural no limite el acceso a la Industria 4.0. En estos doce meses, las instalaciones de Jarandilla han pasado de ser un espacio de curiosidad a un hervidero de proyectos reales. «El Circular FAB no es solo un sitio con impresoras 3D; es el lugar donde un agricultor de La Vera viene a aprender cómo un dron puede optimizar su cosecha», explican desde la Red de Centros de Innovación Territorial.
Hitos del primer ejercicio
El balance de este primer aniversario destaca tres pilares fundamentales que han marcado la agenda del centro:
- Modernización del sector primario: El éxito de los cursos de Agricultura de Precisión ha permitido a los profesionales locales familiarizarse con el uso de drones y sensores para una gestión hídrica y de fitosanitarios más eficiente.
- Formación y Talento Joven: A través de talleres de robótica y prototipado, el centro ha colaborado estrechamente con centros educativos y ferias de Formación Profesional, incentivando nuevas vocaciones tecnológicas sin necesidad de abandonar el entorno rural.
- Comunidad «Maker»: El espacio ha fomentado la creación de una red de ciudadanos que ya diseñan y fabrican sus propios repuestos o soluciones personalizadas mediante corte láser y electrónica avanzada.
Un futuro conectado
El Circular FAB de Jarandilla no trabaja solo. Su integración en la red provincial le ha permitido liderar eventos de calado, como el III Laboratorio de Especialización, donde se compartieron estrategias para combatir el reto demográfico a través de la digitalización circular.
Para el próximo año, el centro planea ampliar sus programas de mentoría para empresas locales y reforzar las alianzas con los sectores turísticos y agroalimentarios, pilares económicos de la zona.
Con este primer aniversario, Jarandilla de la Vera demuestra que la innovación no es exclusiva de las grandes capitales, sino que puede —y debe— tener raíces
