Matorralización y cotos privados, principales problemas de la Reserva de Caza de Gredos en Extremadura

La matorralización y la gestión de los cotos privados son los dos principales problemas a los que se enfrenta la Reserva de Caza de Gredos Extremadura. Así nos lo cuenta Enrique Martínez, presidente de la Asociación de Propietarios de la Reserva. En esta extensa y amena entrevista analizamos cómo es el negocio de la caza en la Comarca, la importancia del control cinegético de las especies o por qué Losar abandonó la Reserva y creó su propio coto privado.

La Asociación de la Reserva de Caza de Gredos en Extremadura está conformada por unos 500 propietarios, tanto públicos como privados, y un tamaño de 13.963,55 hectáreas. Se extiende desde el pico “El Cancho” (límite de Viandar y Villanueva con Ávila) hasta el Puerto de Tornavacas. Enrique Martínez, propietario de 600 hectáreas de monte entre Losar y Viandar, es el presidente de la Asociación desde 2012, el año de su creación replicando el modelo de Ávila.

Enrique. ¿Para qué sirve la Reserva de caza de Gredos?

“Para potenciar y proteger las especies cinegéticas que hay. La Reserva de Gredos está dedicada especialmente al macho montés. Antes de que se creara la Reserva de caza, durante 14 años hubo lo que se llamó zona de caza controlada, lo cual quería decir que no se podía cazar porque el macho montés prácticamente había llegado a la extinción. Se hizo el primer censo, creo que en 1984, y no llegaban a 40 animales en lo que es actualmente la Reserva. En los años siguientes se comprobó que se había producido una regeneración muy buena. Cuando se decidió crear la Reserva el censo rondaba en torno a los 2.500 animales. La Reserva nos ha permitido explotar cinegéticamente las fincas con unos resultados realmente positivos. Actualmente, tendremos casi 3.000 animales. Un 50% de hembras y un 50% de machos. El valor económico de la hembra no es ni la décima parte de lo que cuesta un macho”.

¿De quién depende la gestión de la Reserva y cómo es esa gestión?

“La gestión de la Reserva la hace la administración, en este caso la Junta de Extremadura. Para compensarnos, por tener las fincas incluidas dentro de la Reserva, se nos otorga lo que se llama el canon de compensación. Un canon de compensación, según la ley, puede ser de dos maneras, puede ser económico o en especie. A nosotros nos lo dan en especie. Nos dicen cada año el número de animales que se deben recechar y hay una parte que se destina a la oferta pública, que es lo que se saca a sorteo. El acuerdo es de 80-20. El 80% del valor económico de lo que se vaya a cazar es para los propietarios, el 20% es para la administración. La administración hace un sorteo que puede ser a nivel nacional. Los primeros beneficiados son los cazadores locales, después los autonómicos y, por último, el resto. Los gastos de gestión los cubre la administración en un porcentaje muy alto. Ellos pagan lo más caro: la vigilancia, las mejoras en las fincas, la construcción de puentes, refugios de alta montaña para los cazadores, la limpieza de trochas, desbroce de finca y gestiona el control cinegético, es decir, lo que se puede cazar sin causar un revés. Se caza precisamente para evitar que haya un exceso de población, lo que provocaría epidemias. Por otro lado, permite conseguir un beneficio, tanto para los propietarios como a la administración”

22.000 euros por cazar un macho

¿Quién puja en una subasta de caza?

“La gran mayoría de los animales, sobre todo los últimos años, lo cogen gestores de caza profesionales, los que se denominan orgánicos y representan a organizaciones profesionales de caza (OPC). Ellos son intermediarios. Nos compran a nosotros y revenden. Hacemos una subasta al año”.

¿Cuándo vais a hacer la subasta de 2024 y cuántos animales?

“La de este año va a ser el 13 de abril en el Parador de Jarandilla. Se van a subastar 61 animales entre machos, hebras y ciervos.  Se hace un censo todos los años para controlar la población y en base a ese censo se establece lo que se va a poder cazar la temporada siguiente. En ese censo ya ves los trofeos. Hay animales bronce, plata y oro. El bronce van desde 205 a 220 puntos, el plata va de 220 a 230 y el oro va a partir de 230”.

¿Cómo funciona una subasta? ¿Es muy caro pujar?

“Los precios de subasta han subido mucho. En una subasta se cobra lo que se llama la cuota de entrada y, por otro lado, se cobra la puntuación, lo que mida el animal.  En los primeros años, la cuota de entrada era prácticamente un 50% del precio final. Se cobraba la mitad por la cuota de entrada y la otra mitad por la medida. Pero, el macho montés es cada vez es más valioso, fundamentalmente porque el macho de Gredos es el mejor considerado en la Península Ibérica y tiene el mayor valor económico de toda España. En los últimos años, se ha disparado. El año pasado, la cuota de entrada triplicó el precio de los puntos. El precio final de un macho pequeño, incluyendo la puntuación y la cuota de entrada, está en los 3.000 – 3.500 euros. Eso es lo que se paga a la Asociación. Como lo suele comprar un orgánico, que después lo vende al cazador, lo que le cuesta al cazador final puede rondar los 4.500 euros. Si hablamos de un macho de más de 230 puntos, el precio final a la asociación está en torno a los 22.000 euros”.

¿Qué se hace con ese dinero que se recauda?

“Se reparte entre los propietarios. Los censos no son los mismos en unas fincas que en otras. Las hay mejores y peores pero, para evitar discusiones y peleas repartimos por superficie. Tantas hectáreas tienes, tanto que toca”.

¿Qué beneficio turístico hay para la Comarca?

“La caza es un lujo y la gente que caza tiene mucho dinero y viene a gasta. Desde llenar el depósito de gasolina hasta las estancias en hoteles y casas rurales, pasando por restaurantes. Además, el cazador no viene solo, suele venir con su pareja y, como mínimo, con uno o dos de los orgánicos que le han vendido el animal. Tampoco vienen de aquí al lado, eso implica estancias de varias noches. Además, una caza de alta montaña no suele ser una cosa fácil y es muy cansado”.

Matorralización

¿La Asociación interviene en las cacerías?

“No, la asociación no entre las cacerías, eso gestiona la Junta. Las cacerías las hacen guías profesionales contratados por la administración. Yo diría que es el 80 % del trabajo allá arriba, por no decir al 90 %. Además, los guías que yo reconozco son muy buenos. La gente compra mucho en la Reserva no por precio, porque en los cotos privados puede ser más barato, sino porque se garantiza que si compras una pieza de plata, te llevas una de plata”.

¿Con qué problemas se enfrenta la Reserva?

“Hay un problema serio con la matorralización. Se está cerrando el monte por todos lados y no hay comida, Los animales no come lo que comían hace 20 años. Es comida vieja. Una escoba vieja no es lo mismo que una escoba recién nacida o un piorno recién nacido. Hoy ese es quizás el principal problema que tiene la Reserva. Lo que pedimos son quemas controladas porque el desbroce ya no sirve. Lo que sucede es la que la quema controlada es muy difícil de controlar. Las pendientes son brutales y los accesos dificultosos. El segundo gran problema que tiene la Reserva es el tema de la gestión de los cotos privados. No puede ser es que nosotros hagamos un censo al año y el coto privado lo haga, por obligación, una vez cada seis años. Por el otro lado, y lo más importante, es que nosotros tenemos categorías, según los animales que se encuentran, en un coto privado no existen categorías en las precintas que les da, eso quiere decir que si le dan cuatro permisos pueden cazar 4 oros”.

Losa y su coto privado

Este tema enlaza con mi siguiente pregunta ¿Por qué Losar abandonó la Reserva y constituyó un coto privado?

“Losar se sale de la asociación hace unos cuatro años, pero las 3.000 y pico hectáreas que tiene en la Reserva las mantiene. El alcalde decidió que a Losar no le interesaba seguir en la Asociación y se salió. Un año después crearon el coto privado que, en realidad, está enclavado dentro de la Reserva con una extensión de unas 1.520 hectáreas. Con más de 5.000 hectáreas de monte público, Losar tiene tres modalidades: el monte destinado a la Reserva, el monte público destinado al coto privado y después tiene lo que es el coto social que tienen prácticamente todos los pueblos”.

¿Qué implicaciones tiene el hecho de que Losar tenga un coto privado dentro de la Reserva?

«Con Losar se juntan dos cosas, en primer lugar, saca a subasta menos animales que la Asociación, la cuarta parte. Entonces, cuanto menor es la oferta, menos gente te viene a comprar. Por el otro lado, está el tema de los de los cobros y de los pagos. Losar cobra la cuota de entrada y los puntos por anticipado. A los ricos muy ricos no les importa pagar tanto por adelantado, pero una empresa que se dedica a ganar dinero no puede cumplir con esos requisitos. Creo que es contraproducente para ambas partes. El ayuntamiento deja de ganar mucho dinero, tiene el gasto del guarda y los impuestos.  Un Coto privado de lujo vale mucho dinero. Este coto probablemente cueste unos 7.000 euros al año, únicamente por el derecho de tener el coto privado”.

Afición en la Vera

¿Los cazadores locales tienen facilidades a la hora de cazar?

“El cazador local creo que paga únicamente el 50% de la tasa complementaria de los puntos. Pongamos por caso un macho representativo de, en torno a los 4.000 euros, a ellos les puede costar unos 300”.

¿Hay mucha afición de caza en La Vera?

“Sí, en la Vera hay muchos cazadores. Hay bastante afición, sobre todo en Jarandilla y Losar están las dos sociedades locales más importantes por encima de los 120 socios. Aparte del sorteo que se hace de oferta pública, está lo que es la oferta directamente a cada sociedad loca. Según el número de socios que tengan, pues tienes más o menos animales a precios casi simbólicos.

¿Qué pasa con las piezas de rececho, se las queda el cazador?

“Sí, la pieza se la queda el cazador, lo que sucede es que, generalmente, lo que se suele llevar es el trofeo. No se llevan la carne. Generalmente, se suele cazar a 4 horas de donde se ha dejado el coche. Entonces bajar una red que pese 70 kg u 80 kg no es viable. Generalmente, la carne se lo comen los buitres. Las hembras sí suelen estar más solicitadas, porque pesan menos y la carne es más suave”.

¿Se hacen también monterías en la Reserva?

“Sí, me parece que ahora mismo están autorizados en la Reserva unos 35 o 40 puestos por montería y se permite la entrada, para poder sacar los animales, una rehala de perros para un máximo de 120 perros por montería. Las monterías en la Reserva son de gestión, para eliminar animales que compiten con el macho montés que realmente son cochinos y venados”.

A continuación, os dejamos la entrevista en vídeo que es más extensa aún:

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