AMOR A «RAS DE TERRA» EN LA ALDEA TUDAL DE VILLANUEVA

Amor a Ras de Terra, no podíamos encontrar mejor título para esta historia de amor que ha desembocado en un maravilloso proyecto cultural en la Comarca de La Vera. Los protagonistas son la artista Mónica Sánchez-Robles y el financiero Juan Urquiola. El escenario es la Aldea Tudal de Villanueva.

Mónica: “Juan es asturiano y yo soy de Madrid. Cuando nos íbamos de viaje siempre teníamos que decidir quién se quedaba con el libro que habíamos comprado. Si en su casa o en la mía. Al final decidimos que queríamos tener un lugar para los dos. Él tiene sus hijos y yo los míos. Somos una gran familia. Comenzamos a buscar sitio y una amiga vendía un terreno en La Vera. Fuimos a verlo, luego comenzamos a mirar otras cosas y al final Juan encontró un secadero de pimentón en ruinas y ahí comenzó todo. El proyecto nunca fue preconcebido. No teníamos en mente nada. Eso fue hace unos dos años y medio, ahora el proyecto nos lleva de la mano”.

La expresión Ras de Terra significa por un lado Rehabilitación Artística de Secaderos y por otro la palabra Terra que abarca la experimentación en el ámbito de la bio regeneración de la tierra. La iniciativa engloba un centro cultural y residencia de artistas en un antiguo secadero de tabaco rehabilitado y por otro lado la investigación en torno a la regeneración de la tierra. Todo bajo el paraguas de la parmacultura, los principios basados en el entorno natural.

Pero sigamos con la historia.

Mónica: “Comenzamos con la rehabilitación del secadero de pimentón para que se convirtiera en nuestra casa. Yo vengo de una familia de arquitectos, y Juan también tiene unos cuantos en su familia, pero decidimos trabajar con gente de la zona porqué nos parecía lo correcto y porque nos iba a poner los pies en la tierra. A través de Jesús Timón, el arquitecto de Villanueva, que ya es un amigo y forma parte de la familia, empezamos con la casa. En un momento dado, Jesús nos contó su idea de restaurar los antiguos secaderos de tabaco. Hicimos un recorrido por las tierras tabaqueras viendo las construcciones y sacando material audiovisual. Fue muy interesante. Paralelamente, en la zona donde vivimos, el Tudal en Villanueva, se puso en venta un antiguo secadero de tabaco, al lado de nuestra casa. Un secadero enorme. El secadero de Ras de Terra”.

La previsión es que el 2 de julio esté terminada la programación de la Residencia y se pueda abrir al público el 18 de septiembre con una exposición titulada «Lugares de abandono», que pondrá de manifiesto la problemática que existe con los secaderos de tabaco.

Ras de Terra pretende ser un centro de creación artística de carácter internacional y un lugar de encuentro para los lugareños. Se impartirán talleres, habrá exposiciones, charlas y presentaciones. Las instalaciones están prácticamente listas a falta de unas manos de pintura y retoques. El secadero rehabilitado incluye una planta inferior destinada al espacio de trabajo, de unos 150 m2 y dos plantas de 100 m2 cada una para espacio habitacional.

Mónica: “En el equipo hay arquitectos, músicos, coleccionistas, gestores culturales, artistas, profesores de universidad, también agricultores. Sabemos lo que queremos hacer. Hemos hecho una inversión importante en el secadero y también en el campo. Este proyecto hay que compartirlo, hay que llamar a gente para que venga y esté aquí. Con nuestra trayectoria internacional tenemos muchos colegas artistas o gente de universidad, etc. Nosotros creemos que en el mundo en el que estamos lo que funciona es que mentes distintas puedan trabajar en un mismo proyecto. Y eso es precisamente lo que queremos elaborar. Proyectos donde pueda participar un creativo, un músico, un financiero o un agricultor. Poder poner mentes pensantes en un mismo proyecto para que surjan sinergias y cosas nuevas. Quizás somos unos inconscientes comenzamos esta historia pero nos manda el corazón”.

La regeneración de la tierra

Pero, el primer proyecto de Mónica y Juan en el Tudal fue la huerta:

Juan Urquiola: “Primero comenzamos con una huerta orgánica, luego nos interesó más la forma de producir, de roturar la tierra, para conseguir una mayor capa de suelo orgánico Y por tanto mayor capacidad de retención del CO2. Comenzamos inicialmente con unos huertos pero actualmente tenemos unos 4.000 metros cuadrados de huerto. Es un laboratorio, también es una escuela. Queremos ver los resultados positivos de la permacultura, técnicas y prácticas que en lugar de restarle cualidades a la tierra utiliza técnicas que mejoran la capa orgánica de la tierra. En este proyecto trabajamos con agricultores locales. A mí me encantaría que fuera un laboratorio, un centro experimental o educacional. Un lugar donde se transmitan experiencias tradicionales y nuevas, metodologías y herramientas”.

La Nueva Bauhaus

En la vorágine del proyecto, alguien les habló de una nueva idea surgida en ámbito de la Unión Europea, la Nueva Bauhaus.

Fue precisamente en el IV Foro Cultura y Ruralidades, que organizó el Ministerio de Cultura en Jarandilla los días 2 y 3 de junio, donde pudimos conocer a esta fantástica pareja que participó en una mesa sobre la Nueva Bauhaus.

Juan: “Básicamente entramos en su página web y vimos que coincidíamos con sus valores y les escribimos sin ser conscientes de a quien estábamos apelando, ni el tamaño. Para nuestra sorpresa, después de una serie de idas y venidas, nos aceptan como socio europeo, fuimos de los primeros. Fue una emoción tremenda. Aunque somos los más pequeñitos. Y si está abierto a nosotros está abierto a todo el mundo. A mí hay algo que me ha gustado mucho y es que quieren trabajar de abajo a arriba. Estar en Bauhaus nos redimensiona. También estamos recibiendo muchísimos proyectos muy interesantes de gente que ven esto de Europa como algo muy lejano, nosotros podemos darles esa visibilidad si ellos no tienen ni la forma ni los recursos. Nos brindamos a levantar la voz de los pequeños proyectos, que son los proyectos reales”.

Mónica: “La nueva Bauhaus nos da un apellido y eso también nos ha abierto puertas para que empecemos a estar en contacto con la gente de aquí de Extremadura. Intentamos llegar más a las diputaciones, a las consejerías, etc”.

La Vera

Mónica Sánchez-Robles es una artista multidisciplinar. Estudió Bellas Artes en Madrid pero ha vivido y trabajado mucho tiempo fuera de España, entre París y Milán. Juan es financiero de formación. Pasó más de 25 años trabajando para el BBVA en distintos países (19 años en Estados Unidos o 9 en Suiza). Volvió a Madrid, conoció a Mónica y está prejubilado desde hace 5 años.

Aunque no viven permanentemente en La Vera, por sus obligaciones en Madrid, suelen pasar 3 o 4 días de la semana.

Juan: “En La Vera se conjugan dos cosas únicas: el agua y el sol. Además estamos al lado de la montaña. El entorno es magnífico. La Vera es un sitio que tiene una energía especial, no me preguntes qué. Más allá del paisaje maravillo, el agua y el sol está ese cuarto elemento, esa energía que le hace a uno sentirse bien”.

¿Cómo está siendo la relación con el Ayuntamiento de Villanueva?

Mónica: “Estamos recibiendo un trato fantástico tanto del alcalde Antonio Caperote como de la corporación. Son fans de nuestro proyecto”.

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